Unos días después de haber sufrido el golpe más fuerte de mi vida, estaba ahí, frente a la cocina. Supuse que ya era tiempo de quitarme la culpa y permitirme volver a disfrutar de algo que me hace bien, como por ejemplo, cocinar.
Con mi mejor cara de "aquí no ha pasado nada", volví a amasar esas pizzas que tanto me gustan.
Compré vino e intenté generar un clima como el que no mucho tiempo atrás reinaba en mi vida.
Dormí a mi primera hija, que sólo tenía dos meses. Aún era madre de uno. Puse la mesa y serví mi manjar cubierto de queso derretido.
Charlamos, reímos y distrajimos como dos adultos que se aman y quieren seguir adelante pese a todo.
La botella se vaciaba al ritmo de nuestras palabras.
Hicimos una sobremesa cargada de anécdotas de padres primerizos.
Él me dijo que aproveche y me relaje. Que no siempre iba a poder disfrutar de la noche con un bebé bajo el mismo techo -debo admitir que tenía razón-.
Separé un toallón, el más mullido de todos. Agarré la espuma y las sales. Abrí la canilla de la bañera y me sumergí en un momento de placer acompañada de mi música preferida...
Me desperté en una ambulancia, rodeada de un médico, una enfermera y él con nuestro hijo en brazos. Estaba vestida, pero mojada. Sólo atiné a llorar sin entender qué pasaba.

UMS
Ufff
ResponderEliminar@desde_toronto
Hola, te leo siempre. Te invito a leer mi blog, una comedia sobre la gente tóxica:ntoxicamenovela.blogspot.com.ar
ResponderEliminarIncreible todo lo que escribis! una genial total..
ResponderEliminarCómo después de tantas lecturas nadie ha dejado un comentario sobre este texto. Es excelente, me hizo pensar en mil situaciones posteriores, pude percibir y comprender la sensación que describiste. Y me generó algo de ternura. Gracias...!
ResponderEliminarMe dejaste sin palabras, sos grosa!!
ResponderEliminarGrosa, muy grosa.
ResponderEliminarQué bien que expresaste lo que sentías, el dolor que uno a veces guarda sale sin que uno quiera y termina hablando por uno mismo, la mayoría de las veces no como uno quisiera y sos un claro ejemplo de sobrevivir a él.!
ResponderEliminarIncreíble lo que transmitís cuando escribís. En todas tus entradas que leo termino con la piel de gallina.
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